29 septiembre 2012

OBSERVANDO A LAS AVES RAPACES NOCTURNAS




Nuestro pueblo es un inmenso ecosistema, y todos podemos convertirnos en observadores e investigadores de los seres vivos que lo habitan. Un buen ejemplo de estudio lo constituyen las rapaces nocturnas. Una lechuza o un mochuelo pueden cazar varios roedores cada noche, lo que significa que, junto con la carne, ingieren también una gran cantidad de huesos y pelos. Luego, con la digestión, todos estos materiales son progresivamente comprimidos en la molleja del ave y regurgitados durante el día, en forma de pelotitas que se llaman egagrópilas


Pues bien, una buena forma de conocer dónde reposan estas aves es buscar sus egagrópilas (edificios viejos y abandonados, árboles grandes, graneros, etc). Esto nos permitirá su posterior observación y estudio.  Además, del análisis de las egagrópilas podremos obtener mucha información acerca de cómo es la dieta de estas aves.

(Información obtenida del libro: "Guía práctica ilustrada para los amantes de la Naturaleza", de Michael Chinery)

14 septiembre 2012

KRAKATOA Y SURTSEY


Un ejemplo de la extraordinaria capacidad de los seres vivos para “colonizar” y formar nuevos ecosistemas la tenemos en la famosa explosión de la isla de Krakatoa, en 1883. Ese año, la isla estalló literalmente, como consecuencia de una espectacular erupción volcánica. 


Dos meses después, algunos científicos desembarcaron en los restos de la isla, y tras echar una ojeada a la capa de ceniza y piedra que la recubría, determinaron que estaba desierta. 

 (Dimensión actual de la isla, comparada con la que tenía antes de la erupción de 1883)

Sin embargo, durante los meses siguientes la vida comenzó a reaparecer, y en posteriores visitas los científicos encontraron algunas briznas de hierba e incluso una araña. En 1889 la isla ya estaba habitada por un gran lagarto y había muchos insectos. En 1896 se documentó la presencia de aves y en 1908 (25 años después de la gran erupción) la isla entera estaba de nuevo cubierta de vegetación. En 1933 se emprendió una gran investigación que determinó que en la isla habían reaparecido aproximadamente el 60% de los animales y casi todas las especies vegetales que habitaban allí antes de la erupción del Krakatoa.

 (El Krakatoa en la actualidad)

Otro ejemplo similar lo encontramos en la isla de Surtsey, que surgió frente a la costa de Islandia en 1963. 


Al igual que la isla de Krakatoa no albergaba ningún tipo de vida, pero a los seis meses se atrapó en ella a una mosca y se encontró en su litoral las primeras señales de vegetación costera. Hoy, la isla de Surtsey conforma un rico ecosistema de plantas y animales.

 (La isla de Surtsey, durante la erupción volcánica)

La razón principal de la colonización de nuevos hábitats es que tanto los animales como las plantas se desplazan continuamente hacia nuevas zonas. Así, por ejemplo, sabemos que las semillas de muchas plantas pueden ser transportadas por las corrientes de aire o por numerosos animales (como los insectos y las aves). Lógicamente, las islas de Krakatoa y de Surtsey se poblaron con animales y plantas procedentes de zonas próximas.

13 septiembre 2012

EL LESULA: UN NUEVO MONO AFRICANO


Parece increíble, pero aún en pleno siglo XXI hay científicos que siguen descubriendo nuevas especies animales. Es el caso del “lesula”, un mono que vive en las selvas tropicales de la República del Congo. 


Todo comenzó en junio de 2007, cuando John y Terese Hart vieron por primera vez un ejemplar de este mono en casa de un maestro de la ciudad de Opala. A partir de ese momento comenzaron a buscar ejemplares libres en la selva y a estudiarlos.

El lesula es un primate de tamaño medio (los machos miden de 47 a 65 centímetros de largo y las hembras entre 40 y 42). Tiene las extremidades largas, el cuerpo delgado, y vive en el suelo de la selva tropical (aunque a veces suben a los árboles). El lesula es un animal huidizo, que vive en grupos familiares de cuatro o cinco ejemplares. Son sociables y se alimentan principalmente de hojas, frutos, brotes de flores y algunas plantas herbáceas.

La nueva especie vive en una zona de unos 17.000 kilómetros cuadrados de selva en la cuenca del río Lomami, una región que es muy rica en primates.


Este descubrimiento tan tardío, sin embargo, no va a librar al lesula del riesgo de extinción, debido sobre todo a la caza que practican los pueblos del entorno para hacerse con su carne.


(FUENTE: Alicia Rivera: “El lesula, nuevo mono africano”. Publicado en el diario EL PAÍS, el día 12-09-2012)