Recordemos que estas figuras (declaradas por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1994) pertenecen a culturas preincas, y sólo son visibles desde el cielo. Aún hoy constituye un enigma saber cómo aquellas personas de hace 2000 años consiguieron trazar con tanta precisión estos dibujos de colosales dimensiones (aves, monos, arañas o caracoles que en algunos casos sobrepasa los 250 metros de largo). La profundidad de sus líneas no excede jamás de los 30 centímetros, y demuestran un gran conocimiento geométrico por parte de sus creadores. 
Como vemos, el cambio climático afecta también a nuestra cultura. Afortunadamente, los arqueólogos afirman que los daños (al menos por esta vez, no son irreversibles).
(Fuente: Diario Córdoba. 22 de enero de 2009)





