El satélite Envisat (de la Agencia Espacial Europea) ha obtenido datos que demuestran que el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida ha superado este año los niveles registrados en 2007. Esto significa que el área de adelgazamiento de la capa sobre el Polo Sur ha llegado a los 27 millones de kilómetros cuadrados. 
El ozono es una especie de escudo protector de la Tierra. Está situado a unos 25 kilómetros de altura, y es el encargado de filtrar las radiaciones ultravioletas, muy perjudiciales para la salud. La pérdida de espesor de esta capa incrementa en los seres humanos el riesgo de cánceres de piel, cataratas y otros daños.

El ozono es una especie de escudo protector de la Tierra. Está situado a unos 25 kilómetros de altura, y es el encargado de filtrar las radiaciones ultravioletas, muy perjudiciales para la salud. La pérdida de espesor de esta capa incrementa en los seres humanos el riesgo de cánceres de piel, cataratas y otros daños.

El grosor de la capa de ozono depende de muchos factores, como la presencia en la atmósfera de gases nocivos (como el cloro o el bromo, generados por la actividad industrial humana).

El lince ibérico se encarama a lo más alto de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la IUCN. Es uno de los 188 mamíferos en peligro crítico de extinción. Quedan menos de 200 ejemplares y su declive ha ido paralelo a la pérdida de hábitats y a la disminución de su presa básica, el conejo. El último felino desaparecido de la faz de la Tierra fue el tigre dientes de sable, en la Edad de Hielo. El lince podría ser el siguiente.
Entre ellas destacan la identificación y anillamiento de diferentes tipos de pájaros, además de concienciar a la opinión pública de la necesidad e importancia de preservar el Medio Ambiente, especialmente los humedales como las Tablas (ecosistemas muy importantes para la conservación de la biodiversidad).
Entre ellas se encuentran dos mariposas y una serpiente, así como cinco orquídeas. Curiosamente, todas estas especies están en claro riesgo de desaparición, debido fundamentalmente a la tala ilegal, a la caza y la extracción no sostenible de recursos naturales. 
El pasado 4 de octubre las autoridades brasileñas devolvieron al mar a unos 300 pingüinos de Magallanes, que durante los últimos meses habían ido recalado en playas del país, arrastrados por corrientes marinas. Las aves fueron soltadas en la frontera con Uruguay, con la esperanza de que puedan encontrar una corriente marina que los lleve de regreso a su hábitat, en la Patagonia argentina. Y es que este invierno centenares de pingüinos han llegado a las costas brasileñas extenuados o muertos por el cansancio, el frío y el hambre, tras recorrer miles de kilómetros.
La presencia de estos animales tan lejos de sus latitudes y en un número tan significativo ha preocupa mucho a los ecologistas y biólogos, que explican el fenómeno en base al calentamiento global, el agotamiento de los recursos pesqueros y la contaminación con petróleo de los mares y océanos.