19 febrero 2017

LA PESTE NEGRA

Aproximadamente desde comienzos del siglo XIV y durante todo el siglo XV, Europa es azotada por una serie de crisis (malas cosechas, epidemias o las guerras entre señores feudales) que hacen renacer la inseguridad que había antes. El periodo más oscuro se produce entre 1347 y 1353, periodo en el que una epidemia de peste negra azota fuertemente a Europa, provocando una gran mortalidad entre su población.



Se estima que más de 25 millones de personas murieron en Europa (aproximadamente un tercio de la población total de Europa), y entre 40 y 60 millones más en Asia.


Parece ser que fue precisamente en Asia donde esta enfermedad irrumpió inicialmente, para después extenderse por Europa, a través de las rutas comerciales. Mientras que sus efectos en algunas áreas fueron devastadores, dejándolas prácticamente despobladas, en otras su influencia fue menor. Por ejemplo, en Florencia sólo sobrevivió 1/5 de su población, mientras que en la actual Alemania lo hicieron 9/10 de sus habitantes. El origen de la enfermedad fue una bacteria que afectaba a las ratas negras y otros roedores, y se transmitía a través de los parásitos que vivían en esos animales: las pulgas. Así, el principal medio de contagio de la peste fueron las picaduras de las pulgas, que en una época de poca higiene como la medieval abundaban por todos sitios.


El contagio, como es fácil suponer, era muy sencillo, pues las ratas estaban presentes en los graneros, en los molinos, en los hogares y en los barcos que transportaban las mercancías de un lugar a otro. Pese a todo, parece ser que determinadas profesiones estaban más expuestas a padecer esta enfermedad que otras (un comerciante de paños, por ejemplo, era más propenso a contraerla que un herrero, pues las pulgas tienden a esconderse entre los tejidos). Por ese motivo, algunas de las primeras medidas que se tomaron para atajar esta grave epidemia fue quemar la ropa de los infectados o prohibir la entrada de cargamentos de tejidos a las ciudades. Incluso en algunas localidades, sólo se permitía la entrada a los viajeros después de que estos se hubieran deshecho de las ropas que traían puestas (eran cambiadas por otras seguras, prestadas por la propia ciudad).

2 comentarios:

José Manuel Díaz Bernardos Lara dijo...

que mal lo tenian que pasar en esa epoca, menos mal que no pasa hoy en día buf que alibio

iris dijo...

Lo pasaron muy mal por la peste negre.Menos mal que ya no hay